El siluro reduce un 76% la pesca en Iznájar
Redactado con inteligencia artificial.

Un estudio del zoólogo Carlos Fernández revela que la pesca recreativa de carpas y barbos en el embalse de Iznájar ha disminuido drásticamente en los últimos 17 años debido a la proliferación del siluro. Además del impacto en la pesca, se advierte un potencial riesgo para los bañistas por la presencia de este pez invasor.
Pérdida drástica en la pesca
Según un estudio reciente de Carlos Fernández, catedrático emérito de Zoología de la Universidad de Córdoba, la pesca recreativa en el embalse de Iznájar ha sufrido una disminución del 76% en su rendimiento desde 2008, pasando de un promedio de 4,6 a 1,1 kilos por pescador por hora. Este desplome se atribuye principalmente a la expansión del siluro, un pez invasor que ha alterado tanto el ecosistema como el comportamiento de otras especies.
Impacto en la comunidad pesquera
El análisis, que incluye datos de 175 concursos de pesca y 1.877 participantes, muestra que el porcentaje de pescadores que regresan sin capturas ha aumentado del 2,7% en 2008 al 39,5% en 2025. Esto ha llevado a una posible disminución del interés en la pesca recreativa, afectando a la economía local que depende de esta actividad.
Riesgos para la seguridad
Fernández también advierte sobre los riesgos que los siluros representan para los bañistas, dado que pueden alcanzar pesos significativos y alimentarse de diversas especies. Recomienda un control más riguroso de la población de siluros y de la pesca ilegal, enfatizando la necesidad de estudiar la seguridad de las áreas de baño en el embalse.
Conclusiones del estudio
El impacto del siluro no solo es ambiental, sino que también puede afectar las tradiciones locales y la economía de las comunidades cercanas a Iznájar. Fernández subraya la importancia de proteger el embalse como un recurso vital que también proporciona agua, electricidad y oportunidades recreativas.