Persistencia de la pesca ilegal en áreas marinas protegidas del Pacífico
Redactado con inteligencia artificial.

A pesar de los esfuerzos de control, la pesca ilegal sigue amenazando la biodiversidad en áreas marinas protegidas del Pacífico oriental. Entre 2024 y 2026, se llevaron a cabo múltiples operativos en respuesta a esta problemática en Colombia, Panamá y Ecuador.
La amenaza de la pesca ilegal
Las áreas marinas protegidas son cruciales para conservar la biodiversidad oceánica, pero la simple declaración de protección no siempre es suficiente para detener la pesca ilegal. Entre 2024 y 2026, las autoridades de Colombia, Panamá y Ecuador realizaron al menos nueve operativos relacionados con esta actividad delictiva en el Pacífico oriental.
Operativos destacados
En Colombia, se llevaron a cabo operativos en zonas emblemáticas como el Santuario de Fauna y Flora Malpelo y el Parque Nacional Natural Gorgona. En Malpelo, se interceptó a tres ciudadanos ecuatorianos que transportaban 40 peces de diversas especies. En Gorgona, se detectaron pescadores utilizando artes prohibidas, incluyendo tiburones y rayas por debajo de las tallas mínimas permitidas.
En Panamá, el Parque Nacional Coiba también reportó casos de pesca ilegal. Notablemente, en enero de 2025, se identificaron 16 embarcaciones de palangre comercial, marcando un hito en la lucha contra esta actividad en áreas protegidas. Otros operativos revelaron el uso de métodos de pesca no autorizados, incluyendo un yate de pesca deportiva interceptado en julio de 2026.
Desafíos en la vigilancia
Los especialistas advierten que la pesca ilegal trasciende fronteras administrativas, complicando los esfuerzos de control. Las embarcaciones pueden moverse rápidamente entre jurisdicciones, mientras que las capacidades de vigilancia y sanción varían de un país a otro. Esta situación crea vacíos que los actores ilegales pueden aprovechar.
La importancia de la cooperación regional
Dentro del contexto del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR), la cooperación entre países es esencial para la conservación de especies migratorias y ecosistemas compartidos. Con más de 2.600 especies en esta región, es fundamental que las áreas protegidas funcionen efectivamente como refugios para la biodiversidad y no como lugares vulnerables ante la pesca ilegal.
